7 de Abril, 2007



Imperialismo catalán

Por Jorge Slayer - 7 de Abril, 2007, 18:10, Categoría: Nacional catalanismo ---

Basta ya de manipulación nazi pancatalanistaUna de las verdades más repetidas en Historia es la necesidad de recordar el pasado para evitar que no se repita. No importa el tiempo que transcurra: es necesario no olvidar.

El sistema propagandístico nazi basaba su expansionismo en la afirmación "una lengua, una nación" para anexionarse Austria, partiendo de la base de la lengua alemana como patrimonio cultural común. Y ese axioma se repite a lo largo del globo de forma descarada.

Eso ocurre en España también, donde algunas regiones intentan emplear los mismos mecanismos que el régimen nazi para ampliar fronteras, y crear imaginarios "países".

No lo digo yo, está generalmente conocido en todo el país, y podéis encontrar más detalles (por citar algún sitio que trate con profundidad el tema) en esta página web.

Espero que su lectura ayude a muchos a entender por qué el imperialismo puede ser nefasto. Sin acritud, sin fomentar odios, pero denunciando la verdad. Porque más vale prevenir que curar.


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Hablemos de política

Por Jorge Slayer - 7 de Abril, 2007, 14:25, Categoría: Política ---

La política no debería enfrentar pero siempre termina haciéndoloEs un tema bastante controvertido, muy polémico, que a poca gente deja indiferente. Hasta el punto de que en muchas comunidades y foros prohíben hablar de política para evitar enfrentamientos radicales (del mismo modo que prohíben hablar de religión, por ejemplo). Y digo yo, ¿por qué el ser humano es capaz de tener enfrentamientos por cosas tan intrascendentes como la política? Y no me refiero a esos problemas modernos que surgen en foros, en blogs, etcétera, a raíz de la política, sino a enfrentamientos históricos con consecuencias bélicas (algunos contemporáneos, otros de historia reciente, otros de historia antigua).

Afortunadamente en la actualidad surgen formas civilizadas de tratar la política. Ya no estamos ante guerras por asuntos políticos, por lo menos no siempre ocurre así, pero es una lacra que todavía persiste. Y he aquí que surgen muchas tentaciones a la hora de analizar la historia (moderna o primitiva), y en ocasiones se oyen falsas atribuciones de las causas de las guerras.

La más clásica y menos original, es atribuir la guerra a una discusión religiosa. Es común leer frases tan curiosas como que las religiones han causado muchos conflictos en la vida humana, sin duda con ánimo de atribuir a la religión un aspecto negativo. Como si el problema fuera la religión y no la guerra, como si la causa de la guerra fuera religiosa, y no la mala interpretación de esta. No es raro escuchar o leer que acabando con la religión, acabarían las guerras.

Y digo yo, los que afirman eso, ¿también querrán acabar con el dinero, por ejemplo? Porque no son pocas (por no decir que son todas) las guerras iniciadas por asuntos 100% económicos, tanto en los pueblos antiguos (las conquistas de territorios, esclavos, etc) como contemporáneos (luchas tribales africanas, guerras por motivos petrolíferos...)

No creo haber leído a nadie decir: abajo el dinero, acabemos con el causante de todos nuestros problemas. Y eso que todas las guerras tienen un trasfondo económico que resulta difícil olvidar si analizamos con seriedad la situación.

Y es que creo yo que el mal no es el dinero, la religión, o la política, sino la interpretación que hagamos de cada una de ellas. Bien empleadas, pueden ser sin duda positivas, pueden ayudar a llevar adelante y con dignidad la vida. Pero claro está, el sentido común es el menos común de los sentidos, y pretender que se empleen bien los valores en los que se basa la sociedad contemporánea es un absurdo.

Pero dejando aparte religión y economía, sigamos hablando de política. ¿No resulta curioso visitar un país extranjero en elecciones? Ver los carteles, la propaganda, en ese idioma que para nosotros es (quizás) ajeno, y cuyo dominio no siempre nos permite entender el sentido de cada eslogan. Sin duda prestaremos poca atención a esos procesos políticos que nada nos interesan, por entender poco la lengua y por no conocer a esos líderes que vemos en tantos carteles.

Pues esa reflexión quería aportar: la indiferencia hacia lo político es difícil pero no imposible. Porque si bien nadie en su tierra es 100% apolítico (porque a todos nos afecta, en mayor o menor medida, la situación política del país), en el extranjero te puedes dar cuenta de lo absurda e innecesaria que es la política, puesto que con el poco tiempo que vivimos, no necesitamos fundar nuestro día a día en cuestiones polémicas que sólo consiguen división. La política no debería pasar de ser una forma de opinar, sin criminalizar a nadie por sus ideas (con etiquetas como las españolas:  facha, rojo).

En la medida en que la política divide, está siendo mal empleada. Y cuanto más divida, y más viscerales sean las posturas, más cerca estaremos de esa política que conduce al conflicto, que de la política pacífica y plural. Así que procurando ser más reflexivos y menos viscerales será como lleguemos a posturas intermedias que a todos favorecen, independientemente de la opción política que más nos satisfaga.


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Hattrick

Por Jorge Slayer - 7 de Abril, 2007, 10:00, Categoría: Juegos ---

Sí, lo confieso, soy uno de esos jugones que disfrutan a menudo con algún que otro juego en sus ratos libres. Aunque tengo que confesar, que si por mí fuera las ventas de ese producto caerían en picado, pues soy consumidor de juegos gratuitos, poco amigo de sumar a mis gastos (ver este artículo para más detalles) otros que, además, no tendrían mucho de productivo.

Hattrick es un juego simulador de fútbol en el que manejas un equipo como Presidente del mismoEl juego del que hablaré en esta ocasión es de fútbol, yo lo catalogaría en sección de juegos de estrategia. Porque si algo necesitas en Hattrick (HT en la jerga del juego) es tener capacidad estratégica, tanto en lo deportivo, como en lo económico. A mí me capturó en este juego, su parecido con el PC-Fútbol (al que tantas horas dediqué en mis tiempos mozos), un clásico del género. Pero HT va más allá, y es un juego por navegador web online (es decir, que no compites como en el pc-fútbol contra la máquina, sino únicamente contra otros jugadores).

Los partidos se juegan entre el sábado y domingo (según países, y dependiendo de la división, en España los sábados), y sólo en jugadores españoles ya cuenta con más de 100.000, y la cifra roza el millón si hablamos a nivel mundial. Porque otra de sus características es que se compite con usuarios de todo el mundo (a nivel de clubes, o de selecciones).

En fín, podría hablar horas y horas de este juego, pero no me extenderé y me limitaré a recomendar la guía con la que aprendí a jugar (sin olvidar las reglas del juego, visibles en la propia web en el apartado de ayuda).

No tiene desperdicio, pero necesariamente tendremos que dedicar parte del tiempo de inicio al juego a leer largas parrafadas sobre los tipos de jugadores, entrenamientos aplicables, tamaño del estadio, tácticas deportivas y económicas más (y menos) aconsejables, y un larguísimo etc.

Quedan todos invitados a mi partido de hoy, de la 2ª jornada de liga (eso sí, poco espectáculo prometo, puesto que milito en un grupo de octava división de España...)


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Semana Santa

Por Jorge Slayer - 7 de Abril, 2007, 1:02, Categoría: Religión ---

Ignorar la religión en nuestra sociedad es imposibleSemana Santa es sinónimo de religión. No se puede entender esta festividad si olvidamos nuestras raíces, la influencia básica de nuestra sociedad: el fenómeno religioso en general, y el católico en particular. Está claro que para quienes no sean creyentes, el sentido de esta festividad será meramente lúdico, como el de cualquier otra celebración; aunque hoy en día, la palabra fiesta va ligada a cualquier fin de semana, con lo que el valor de la palabra queda devaluado, ya no se habla sólo de fiesta cuando se celebra algo (un cumpleaños, el patrono del pueblo, etc) sino del fin de semana.

Pero no nos descentremos del tema central de este artículo: el sentido básico de esta semana festiva, que no es otro que la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Por mucho empeño que ponga el Gobierno de turno, el hecho religioso nos envuelve independientemente de nuestra ideología, y es parte de nuestra cultura y sociedad. Querer obviar algo que nos ha enriquecido tanto como pueblo, como es la religión, y que aún hoy nos ayuda a muchos en el día a día, es un error que seguramente es inevitable. A lo largo de toda la historia, han sido infinitas las ideologías o Gobiernos que lo intentaron (y lo intentan aún, en pleno Siglo XXI), desde los nacionalsocialistas hitlerianos, pasando por regímenes comunistas (vigentes en algunos países en la actualidad), y cómo no en su tiempo, en los regímenes contemporáneos a Cristo: el Imperio Romano.

¡Qué grande era! Y con cuanta energía se dedicó Roma a perseguir al Cristianismo. No creo que haya gente que ignore las matanzas en el circo romano de cristianos por el mero hecho de celebrar ritos tan esenciales como la Eucaristía. ¿Hay alguien que ignore que en la actualidad, en el régimen comunista chino (por poner un ejemplo concreto y contemporáneo), los cristianos sufren justamente esa misma persecución? Porque la libertad religiosa es algo que no todos los Gobiernos toleran. Y los que lo toleran, a veces se podría decir que lo hacen a duras penas, como si lo hicieran así porque no tuvieran alternativa.

La Semana Santa nos anima a los cristianos a recordar que en nuestra época contemporánea no es ni más ni menos dificil de lo que ha sido siempre ser cristiano. Las persecuciones son inherentes a ser cristiano (ya sea con las primitivas formas romanas de martirio, o las modernas actitudes cristofóbicas, que tan a menudo podemos observar en nuestra sociedad, por no ir más lejos).

Y si Jesucristo mismo sufrió persecución hasta la muerte, ¿qué menos que alegrarnos de padecer nosotros otras formas de persecución?

A fín de cuentas a eso estamos llamados: a soportar en Su nombre esas persecuciones, sin odio, sin violencia, como un cordero llevado al matadero. Y no es que sea algo "difícil", sino imposible, al menos en nuestras fuerzas. Sólo en Jesucristo se puede comprender el verdadero sentido de esta actitud, solo empleando la clave de la cruz podremos descifrar las notas de la pasión y resurrección, y encontrar así el verdadero sentido de la Semana Santa.

Y es precisamente la resurrección la que nos impulsa a ser cristianos, y únicamente quien en el día a día ha podido experimentar esa resurrección, esa capacidad sanadora de Jesucristo, es capaz de entender a la Iglesia y todo lo relacionado con ella. Y precisamente eso celebramos estos días: la resurrección de Jesús, que tantas vidas ha salvado y a tantas otras ha dado sentido a su existencia.

Nos vemos en la Vigilia Pascual, la más solemne celebración del calendario litúrgico.


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