Hablemos de política

Por Jorge Slayer - 7 de Abril, 2007, 14:25, Categoría: Política ---

La política no debería enfrentar pero siempre termina haciéndoloEs un tema bastante controvertido, muy polémico, que a poca gente deja indiferente. Hasta el punto de que en muchas comunidades y foros prohíben hablar de política para evitar enfrentamientos radicales (del mismo modo que prohíben hablar de religión, por ejemplo). Y digo yo, ¿por qué el ser humano es capaz de tener enfrentamientos por cosas tan intrascendentes como la política? Y no me refiero a esos problemas modernos que surgen en foros, en blogs, etcétera, a raíz de la política, sino a enfrentamientos históricos con consecuencias bélicas (algunos contemporáneos, otros de historia reciente, otros de historia antigua).

Afortunadamente en la actualidad surgen formas civilizadas de tratar la política. Ya no estamos ante guerras por asuntos políticos, por lo menos no siempre ocurre así, pero es una lacra que todavía persiste. Y he aquí que surgen muchas tentaciones a la hora de analizar la historia (moderna o primitiva), y en ocasiones se oyen falsas atribuciones de las causas de las guerras.

La más clásica y menos original, es atribuir la guerra a una discusión religiosa. Es común leer frases tan curiosas como que las religiones han causado muchos conflictos en la vida humana, sin duda con ánimo de atribuir a la religión un aspecto negativo. Como si el problema fuera la religión y no la guerra, como si la causa de la guerra fuera religiosa, y no la mala interpretación de esta. No es raro escuchar o leer que acabando con la religión, acabarían las guerras.

Y digo yo, los que afirman eso, ¿también querrán acabar con el dinero, por ejemplo? Porque no son pocas (por no decir que son todas) las guerras iniciadas por asuntos 100% económicos, tanto en los pueblos antiguos (las conquistas de territorios, esclavos, etc) como contemporáneos (luchas tribales africanas, guerras por motivos petrolíferos...)

No creo haber leído a nadie decir: abajo el dinero, acabemos con el causante de todos nuestros problemas. Y eso que todas las guerras tienen un trasfondo económico que resulta difícil olvidar si analizamos con seriedad la situación.

Y es que creo yo que el mal no es el dinero, la religión, o la política, sino la interpretación que hagamos de cada una de ellas. Bien empleadas, pueden ser sin duda positivas, pueden ayudar a llevar adelante y con dignidad la vida. Pero claro está, el sentido común es el menos común de los sentidos, y pretender que se empleen bien los valores en los que se basa la sociedad contemporánea es un absurdo.

Pero dejando aparte religión y economía, sigamos hablando de política. ¿No resulta curioso visitar un país extranjero en elecciones? Ver los carteles, la propaganda, en ese idioma que para nosotros es (quizás) ajeno, y cuyo dominio no siempre nos permite entender el sentido de cada eslogan. Sin duda prestaremos poca atención a esos procesos políticos que nada nos interesan, por entender poco la lengua y por no conocer a esos líderes que vemos en tantos carteles.

Pues esa reflexión quería aportar: la indiferencia hacia lo político es difícil pero no imposible. Porque si bien nadie en su tierra es 100% apolítico (porque a todos nos afecta, en mayor o menor medida, la situación política del país), en el extranjero te puedes dar cuenta de lo absurda e innecesaria que es la política, puesto que con el poco tiempo que vivimos, no necesitamos fundar nuestro día a día en cuestiones polémicas que sólo consiguen división. La política no debería pasar de ser una forma de opinar, sin criminalizar a nadie por sus ideas (con etiquetas como las españolas:  facha, rojo).

En la medida en que la política divide, está siendo mal empleada. Y cuanto más divida, y más viscerales sean las posturas, más cerca estaremos de esa política que conduce al conflicto, que de la política pacífica y plural. Así que procurando ser más reflexivos y menos viscerales será como lleguemos a posturas intermedias que a todos favorecen, independientemente de la opción política que más nos satisfaga.


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Comentarios

Enviado por Klaudia Aldana (Contacto, Página)
Fecha: 7 de Mayo, 2007, 2:42

Interesante su artículo, pero con todo respeto le dire que la "religión" ha sido a traves de la historia la causante de muchas guerras.

"La religión es la que divide al hombre, la espiritualidad es la que nos une".

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Enviado por Jorge Slayer (Contacto, Página)
Fecha: 7 de Mayo, 2007, 11:29

Yo diría "la religión mal interpretada divide al hombre, la espiritualidad es la que nos une".

O también: "las herencias mal divididas rompen familias, pero bien repartidas las mantienen unidas".

Y así seguiríamos con prácticamente cualquier causante de conflictos (a gran escala, o a escala familiar). El ser humano es capaz de dividirse en bandos por cualquier cosa cotidiana.

Se dicute por bobadas que en sí mismas no son malas, pero que pueden llevar a tristes divisiones.

El problema no es la religión, el dinero o las herencias, sino la forma que tengamos de utilizarlos. Eso es lo que nos divide, pero no por ello son "cosas malas" (tanto religión como dinero pueden emplearse con buenísimos fines).

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Enviado por c. lab (Contacto, Página)
Fecha: 27 de Mayo, 2011, 5:15

Editado (Jorge Slayer): no se permite SPAM (publicidad no permitida)

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