Como resistencia a lo evidente, como herencia del pasado, aún existen baluartes del comunismo en el planeta. Si bien la URSS ya forma parte de la historia, es preocupante (y así lo denuncia Amnistía internacional) que en China, Corea del Norte y Cuba tenemos todavía ejemplos vivos de la represión comunista. No creo que nadie dude de las violaciones sistemáticas que estos tres países hacen de los derechos humanos, ni entiendo cómo en los países occidentales se ignora, desde la izquierda, el lastre de vergüenza que eso supone. ¿Quién puede defender, en pleno Siglo XXI, que es posible un régimen 100% comunista que no vaya contra la dignidad de la persona?
Es una lástima que una ideología que en un principio parecia poder aportar algo positivo a la realidad social (si bien la filosofía marxista nunca estuvo exenta en la práctica de violencia), haya desembocado en lo que hoy en día es el comunismo. Porque, por mucho que en países occidentales como España, la gente (votantes o no de la izquierda) olvide los múltiples crímenes y privaciones de derechos que sufren los ciudadanos de los países comunistas, estos existen.
Y sin duda son escalofriantes los informes de Amnistía Internacional que vinculo al inicio del artículo. La represión de la libertad de expresión, circulación, libertad religiosa, las discriminaciones a mujeres (esterilizaciones forzadas inclusive), encarcelaciones políticas... y un larguísimo etcétera de crímenes.
Si el comunismo occidental fuera serio, estaríamos viendo cada año manifestaciones contra esos regímenes violentos y asesinos, para que quedara patente su condena a la sangrienta realidad del comunismo. Pero no, es más "correcto" criticar los viajes del Papa (con movimientos apóstatas, incluso), que condenar la represión comunista.
Y claro, aunque es cierto que en la guerra de Irak hay demasiadas víctimas, y es algo denunciable, no lo es menos la escalofriante cifra de cien millones de muertes que recae sobre el comunismo. Por eso no comprendo que los políticos de izquierdas occidentales olviden estas cifras y con un repugnante oportunismo, cierren los ojos y critiquen sólo lo que electoralmente les conviene.